La biblioteca futurista que emerge entre las praderas de EEUU

En la soledad de los Badlands, en Dakota del Norte, la biblioteca Theodore Roosevelt lucirá un audaz diseño realizado por el estudio Snøhetta

En la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan en el valle de Simi en California puede verse un Air Force One que sirvió para transportar a siete presidentes de los EEUU por todo el mundo. En la Biblioteca de Lyndon Johnson en Austin (Texas) hay una versión robótica del mandatario y en la de John F. Kennedy, en Boston, diseñada por I. M. Pei, un pisapapeles del Despacho Oval hecho con un coco en el que el presidente grabó un mensaje de rescate cuando el barco del que fue comandante durante la Segunda Guerra Mundial fue hundido.

Las bibliotecas presidenciales en los EEUU son mucho más que centros de estudio y conocimiento (que también). Son lugares que recopilan, a modo de archivo, el legado de un presidente en el cargo e incluyen todo tipo de objetos que documentan su administración. Habitualmente ubicadas en los estados natales de los expresidentes, existen 14 de estas instituciones en todo el país, a las que ahora se unirá una más, dedicada la figura de Theodore Roosevelt.

Tras alzarse ganador en un concurso internacional, el estudio de arquitectura noruego Snøhetta será el encargado de construir la que será decimoquinta biblioteca presidencial en honor del 26º presidente (1901-1909).

La biblioteca Theodore Roosevelt se dedicará a estudiar y promover el legado del presidente. Imagen Shonetta.
La biblioteca Theodore Roosevelt se dedicará a estudiar y promover el legado del presidente. Imagen: Snøhetta.

Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt

Con sede en Badlands, en Dakota del Norte, próximo a la pequeña localidad de Medora, el original diseño que se funde con la tierra busca ser mucho más que un espacio de lectura y estudio y se basa, según el estudio, “en las reflexiones personales del presidente sobre el paisaje o el medioambiente”, entre otros.

Conocido amante de la naturaleza y promotor de la conservación ambiental, la biblioteca que lleva su nombre no será tanto un edificio como “un viaje a través de un paisaje preservado de diversos hábitats, salpicado de pequeños pabellones que brindan espacios de reflexión y actividad”.

El techo en suave pendiente de la biblioteca mira hacia el noreste, con vistas al Parque Nacional Theodore Roosevelt, los escenarios históricos en el valle del río Little Missouri y el rancho Elkhorn en la distancia, conectando aún más la biblioteca del mañana con sus orígenes en el pasado.

Biblioteca Theodore Roosevelt. Imagen: Snøhetta.
Biblioteca Theodore Roosevelt. Imagen: Snøhetta.

De hecho, la conservación de los parques nacionales fue una preocupación constante del 26º presidente de los EEUU y por eso esta biblioteca se ubicará de forma excepcional junto a uno de ellos, el que lleva, claro, su nombre.

El edificio principal, al borde de una colina, será el epicentro de una red de senderos para realizar caminatas educativas y de ocio, y que conectan con otros pabellones de menor tamaño que invitarán, a través de diferentes vistas y perspectivas, a ahondar en el legado de Roosevelt en un constante diálogo con los paisajes que más le marcaron.

Un desafío histórico

Diseñar la biblioteca de Roosevelt, dado el peso histórico y de sus logros, no era tarea fácil. Pero Snøhetta tampoco es ajena a los logros. De hecho y casualmente, su primer gran proyecto, hace ya 30 años, consistió en crear la nueva Biblioteca de Alejandría, un ingente desafío para dar vida a la que se ha considerado epicentro de erudición y conocimiento del mundo durante más de tres siglos y que inauguró en 2002.

Diseño de la biblioteca presidencial Theodore Roosevelt.
Diseño de la biblioteca presidencial Theodore Roosevelt.

También suyo es el diseño de una de las más modernas bibliotecas del mundo, la de Calgary, en Canadá, pero también otras obras como la premiada Ópera de Oslo.

Aunque Roosevelt nació en Nueva York, era conocido su vínculo con los bosques y montañas y, en particular, por los del oeste del país, de ahí la elección de Medora, en Dakota del norte, para la fundación de su biblioteca.

También el lugar y su belleza natural impresionó a los arquitectos de Snøhetta, que motivó la concepción de la biblioteca casi como un paisaje que se extiende a lo largo de más de 20 hectáreas.

De ese paisaje parecen emerger los edificios, que estarán construidos con materiales renovables y de origen local, que también contarán con sofisticados sistemas energéticos sostenibles. El diseño mitiga también el impacto del viento y otros factores climáticos para que la biblioteca sea accesible en todas las estaciones.

Las bibliotecas nacionales de los presidentes son visitadas por millones de personas cada año. Imagen Biblioteca Theodore Roosevelt. Imagen: Snøhetta.
Las bibliotecas presidenciales son visitadas por millones de personas cada año. Imagen: Biblioteca Theodore Roosevelt. Imagen: Snøhetta.

En total, el conjunto constará de cinco pabellones diferentes, inspirados en los refugios primitivos que se encuentran en los parques nacionales. El mayor de ellos simula una colina y será transitable, con un sendero, llamado Library Loop, que rodea todo el edificio y asciende hasta coronar el techo, que estará cubierto dpor una gran terraza que servirá también de plataforma de observación del parque.

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