Historias y no estadísticas: así será el Museo del Exilio del Berlín

El destino de las personas estará en el centro de este nuevo espacio que se alzará junto a las ruinas de la histórica estación de tren Anhalter Bahnhof de Berlín

El pórtico de la Askanischer Platz es lo único que queda de la vieja estación de Anhalter Bahnhof de Berlín, en pie como símbolo de las miles de personas que abandonaro Alemania desde el ascenso al poder del Partido Nazi en 1933. Sobre sus restos se construirá el Exilmuseum, un nuevo espacio que reflexionará sobre el exilio y pondrá el foco en las tragedias individuales de aquella época pero también de hoy en día.

“El foco del museo del exilio debería ser el exilio en la Alemania nazi” explica la novelista Premio Nobel de Literatura Herta Müller, patrona del Exilmuseum, un proyecto que ya reclamó en una carta abierta a Angela Merkel en 2009.

El exilio masivo fue “una catástrofe sin precedentes para los desterrados que lo perdieron todo”, señala, pero también “una catástrofe para Alemania, que expulsó a sus artistas más importantes y a sus mejores científicos”. Y, sin embargo, el museo irá más allá, poniendo el foco en los refugiados -más de 65 millones- que aún hoy buscan su camino.

“Eso hace que la comprensión de la palabra exilio y todo lo que significa sea mucho más importante”, añade Müller.

Exilmuseum Berlín
Ruinas de Anhalter Bahnhof. Foto: Getty Images.

Exilmuseum

El estudio danés Dorte Mandrup responsable, entre otros, de un impresionante observatorio de ballenas con forma de uno de estos cetáceos, construirá el museo, tras ganar con su proyecto el concurso internacional al que también optaban propuestas de Nieto Sobejano (Madrid), SANAA (Tokio) y Diller Scofidio + Renfro (Nueva York).

El museo se centrará principalmente en el exilio en la Alemania de los años 1933 a 1945 pero, sobre todo, en localizar historias humanas

Su diseño parte de las ruinas del pórtico de la vieja estación de tren empleada precisamente por los exiliados de la Alemania nazi para huir. Cediéndole el protagonismo, el nuevo edificio tendrá una fachada simple en curva. Entre ambas, “un vacío que une el pasado y el presente”, explica a Deezen la arquitecta Dorte Mandrup.

Un gran arco de cristal se abrirá en cada una de las fachadas del edificio y servirá como acceso, además de enmarcar las vistas del interior.

Exilmuseum Berlín.
Dorte Mandrup ha ganado el concurso para construir el Exilmuseum de Berlín. Imagen: Mir.

Homenaje a la estación

Con 6.300 m2, el museo empleará como principal revestimiento de la fachada el ladrillo, imitando los que daban forma a la estación original de Anhalter Bahnhof.

Sobre la entrada principal, los ladrillos formarán cuadrículas y paneles inclinados sobre cristales, reflejando puntos de luz en las paredes interiores y evocando la imagen parpadeante de un proyector de cine.

Se espera que el Museo abra sus puertas en 2025

En el interior, Exilmuseum Berlin constará de tres plantas, además de un sótano. Un gran vestíbulo con suelo adoquinado dará la bienvenida a los visitantes, como una continuación de Askanischer Platz. Desde allí se organizará la circulación del museo y se facilitará el acceso a las exposiciones permanentes y temporales, además de instalaciones educativas y un restaurante.

El conjunto estará coronado por un techo verde.

Exilmuseum Berlín
El vestíbulo actuará como continuación de la plaza. Dorte Mandrup. Imagen: Mir.

Exposiciones ‘intensivas en medios’

Las exposiciones, explican desde Exilmuseum, serán “intensivas en medios con espacios concebidos escenográficamente” en lugar de en objetos materiales, por lo que ofrecerán experiencias “más inmersivas”.

Su atención se centrará principalmente en la Alemania de los años 1933 a 1945 pero, sobre todo, se dedicará a localizar historias humanas. “Es fundamental recordar lo que sufrieron los refugiados de esa época y lo que lograron, sobre todo porque arroja luz sobre el presente y un futuro cada vez más marcado por el flujo de migrantes”, explica el director fundador del Exilmuseum, Christoph Stölzl.

Así, además de de proporcionar hechos históricos y análisis contextual, también presentará muchas biografías individuales de personas exiliadas, trazando sus “laberínticos, trágicos y asombrosos caminos de vida”. 

Pero también mantendrá un ojo fijo en el presente, “reduciendo la brecha entre el exilio de la era nazi y el exilio en nuestros propios tiempos”. Y es que el tema central es la experiencia humana del exilio, aquella que une historias de diferentes épocas y lugares.

El Exilmuseum Berlin fue establecido en 2018 como una iniciativa cívica de Herta Müller, el ex presidente alemán Joachim Gauck y el marchante de arte y cofundador de Villa Grisebach, Bernd Schultz.

Se prevé que los costes de construcción y equipamiento técnico asciendan a 27 millones de euros y abra sus puertas en 2025.

a.
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