Londres: hay mucha más arquitectura que la de palacios y rascacielos

Una guía de Londres analiza cómo la ciudad fue cambiando en los siglos XX y XXI pero desde la óptica de los barrios y las viviendas

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.

Foto Tjerk Ruimschotel

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.

Pero hay otra faceta de la arquitectura, más discreta pero no menos importante, que es la relativa a los proyectos de viviendas.

A través de la guía Guía de la Arquitectura de Londres: Proyectos de viviendas del siglo XX de Dom Publishers se emprende un viaje por diferentes períodos a través de un centenar de edificios que sirven de hogar a cientos de miles de londinenses.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Portada de Architectural Guide London. Foto DOM Publishers

COMPRAR ‘Guía de la Arquitectura de Londres: Proyectos de viviendas del siglo XX’, de Tjerk Ruimschotel, en Amazon

El dilema de la falta de suelo

La capital británica, como las grandes metrópolis europeas, está inmersa en un espiral de especulación fomentada por la escasez de suelo edificable que dispara los precios de las propiedades.

La capital británica, como las grandes metrópolis europeas, está inmersa en un espiral de especulación urbanística

La situación abre la puerta a la huida de las nuevas generaciones a las ciudades del área metropolitana (con lo que el Gran Londres se expande como una mancha de aceite), así como a la degradación de algunos barrios y la avanzada en modo topadora de grandes inversores sobre viviendas sociales que pueden tener un rédito económico.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Descripción de Holly Village. Foto DOM Publishers.

No solo para arquitectos

Más allá de las consecuencias sociológicas, esta obra del urbanista Tjerk Ruimschotel es un interesante manual de consulta, no solo para arquitectos, sino para los interesados en cómo crece una ciudad en los últimos 120 años a través del diseño de sus viviendas.

Para evitar polémicas con las confluencias artísticas, Ruimschotel divide su clasificación en períodos históricos antes que en estilos, aunque eso no quita que haya un mayor protagonismo de algunos de ellos, como el neo-georgiano, el postmodernismo, el blairismo (sí, Tony Blair dejó alguna huella) o el movimiento del Nuevo Londres.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Las residencias de Bedford Park. Foto Tjerk Ruimschotel

La obra recoge un centenar de viviendas, desde grandes bloques brutalistas a elegantes residencias de Mayfair, donde se analizan las tendencias de los arquitectos (famosos o no tanto) en paralelo a las políticas emprendidas por organismos como el London County Council, con responsabilidades en materia de infraestructura, transporte y vivienda.

Los coletazos de los estilos imperiales

El período pre bélico, desde 1850 a 1914, ve los últimos estertores de los estilos victoriano y eduardiano, con la suma del georgiano y el paladiano y un renacimiento del Tudor; como se ve en el fastuoso complejo Holly Village de Camden o las residencias de Bedford Park.

En el período entre guerras las autoridades comprobaron cómo se había agravado la brecha entre ricos y pobres en el acceso a la vivienda

Ruimschotel recuerda cómo tras la Primera Guerra, y hasta la llegada de la Segunda, las autoridades buscaron reducir la brecha entre ricos y pobres en el acceso a la vivienda, con políticas de construcción de casas baratas y pequeñas en zonas cada vez más alejadas del centro.

Las casas adosadas de Bellingham, Downham y Kingsbury Estate son algunos ejemplos, que se contraponen con algunas excentricidades para magnates como las obras de Ernst Trobridge en Kingsbury.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Descripción de las residencias de Webb Estate, en Croydon

En ese período también surgen grandes bloques de viviendas como los de Ossulston Estate, Grosvenor Estate (que recuerda a un tablero de ajedrez) o el de Du Cane Court, de ladrillo y con aires art decó.

Paliar el déficit

Tras la Segunda Guerra los responsables de vivienda de Londres se enfrascaron en construcción rápidas para reducir el déficit habitacional tras los bombardeos y afrontar la explosión demográfica que la sociedad vivió hasta 1960.

La solución pasó por bloques de viviendas más grandes aún, como el de Spa Green, el innovador Bevin Court y la conjunción entre hogares y centros comerciales como el complejo de Lansbury.

El estado de bienestar, entre 1960 y 1980, se reflejó en una intensa agenda de los organismos públicos por facilitar el acceso a la vivienda, hasta que el neo conservadurismo de Margaret Thatcher lo cortó de raíz.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Las viviendas sociales de Kensal House. Foto Philipp Meuser

Brutalismo por doquier

Fruto de esas décadas son gigantescas torres, colmenas humanas de estilo brutalista como la Trellick Tower, los Jardines Robin Hood, los bloques de World’s End o el experimento urbanístico de Thamesmead Area One.

La era postmoderna, entre 1981 y 2000, muestra experimentos como un regreso a las casas adosadas de obreros pero con toques chic como las de St Mark’s Road, adefesios como el complejo Cascades en Canary Wharf o la conjunción entre pasado y futuro como los edificios reformados de Comyn Ching Triangle.

Cuando se piensa en arquitectura en Londres, lo primero que viene a la mente son grandes rascacielos y proyectos faraónicos en la City; o la monumentalidad de palacios, iglesias y museos que imprimen añoranzas imperiales.
Miradas al futuro en Helios Road, en Sutton. Foto Tjerk Ruimschotel

El último capítulo, de arquitectura contemporánea, abarca lo que llevamos del siglo XXI, con proyectos como el de Highbury Square (donde estaba el antiguo estadio del Arsenal), los modernos bloques de One Hyde Park o las coloridas viviendas de Y:Cube Mitcham.

Estos son solo algunos ejemplos de una ciudad que se renueva constantemente, aunque haya consecuencias sociales difíciles de asumir en su incesante expansión.

a.
Ahora en portada