La consigna ‘Prohibido derribar’ de los últimos ganadores del Pritzker aterriza en Madrid

Una exposición en la Fundación ICO recorre la trayectoria de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, los arquitectos del “Nunca demoler, eliminar o sustituir, siempre añadir, transformar y reutilizar”

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.

Lacaton y Vassal traen a Madrid su máxima ‘Prohibido derribar’. Foto: Foto: Philippe Ruault.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.

De la mano de su máxima ‘renovar en vez de derribar’, los últimos premios Pritzker, algo así como el Nobel de la arquitectura, han ido a contracorriente los últimos años. Sus intervenciones en plazas, museos o viviendas no responden a la grandilocuencia, sino a la escucha de lo local: cómo es la comunidad, cuál es el clima o qué usos tendrá un espacio.

Ellos mismos son los comisarios de la primera exposición monográfica que se les dedica en España y que se puede ver en Museo ICO de Madrid (Zorrilla, 3) hasta el próximo 16 de enero de 2022.

Arquitectura de la sostenibilidad

“Nunca demoler, eliminar o sustituir, siempre añadir, transformar y reutilizar” es, de hecho, la máxima de esta pareja de arquitectos que entienden su trabajo solo al servicio de la mejora de vida de las personas y de la sostenibilidad.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
Anne Lacaton y Jena-Philippe Vassal son los comisarios de la muestra. Foto: J.J. Guillen | EFE.

Sin intervención ajena, Lacaton y Vassal plasman las cuestiones centrales de su trabajo en esta muestra que gira en torno a tres conceptos: espacio libre, transformación, habiter, que se explican a través de una selección de sus trabajos más significativos, que van desde una vivienda en Nigeria construida con materiales reciclados a la reforma del Grand Palais de Tokio en París.

Lo vivido durante la pandemia, con millones de personas encerradas en sus hogares, opinan, otorga aún más sentido si cabe a una filosofía que llevan tres décadas aplicando.

«Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo»

Anne Lacaton

“Debemos pensar qué le falta a nuestra casa para estar a gusto, es mejor renovar que cambiar de vivienda o de ciudad”. Quizás el confinamiento transformó la manera que tenemos de ver nuestras viviendas y las ciudades en las que vivimos, pero el cambio, su juicio, comenzó hace mucho más tiempo.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
Exposición Lacaton & Vassal en el Museo ICO. Foto: J.J. Guillen | EFE.

“Antes de la pandemia ya sabíamos que nuestras casas eran pequeñas y caras, lo que pasó con el confinamiento es que se puso de manifiesto de manera masiva. Ya no tenemos excusa para no reconocerlo, lo importante ahora es ver qué vamos a hacer al respecto”, explican durante la inauguración de la muestra.

Viviendas pospandemia

Por eso su solución es parecida a la que aplican a sus proyectos conjuntos, adaptarse a cada ciudadano y a sus necesidades, siempre con el acento en dar un nuevo ciclo de vida a lo ya existente.

“Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo”, apunta Anne Lacaton.

Lo sostenible, sin duda, es analizar las posibilidades que brinda lo que ya existe, una construcción, la vegetación o un terreno. En este sentido, la combinación de mirada analítica e imaginación de estos arquitectos es la mejor aliada para aprovechar y mejorar lo existente.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
Su intervención en un conjunto de viviendas en Burdeos ganó el prestigioso Mies Van de Rohe en 2019. Foto: Philippe Ruault.

Para lograrlo, se sumergen en los lugares que van a intervenir antes de comenzar cada proyecto. “Antes de hacer nada visitamos el lugar que vamos a intervenir, y hacemos un inventario de todas las cosas que se ven y las que no se ven”, explica Vasal.

Transformar y habitar

“No podemos ver las ciudades como se hacía en el siglo XIX, desde lo alto, desde el plano. La ciudad hay que verla desde la calle, estar con la gente -añade-. El arquitecto debe demostrar que lo imposible es posible”.

En 1993, el ayuntamiento de Burdeos les encargó renovar una de sus plazas. Cuando llegaron vieron a los vecinos jugando a la petanca bajo lo árboles, hablaron con ellos, observaron el lugar y concluyeron que no había mucho que hacer. Pidieron reemplazar la grava, tratar los árboles y modificar ligeramente el tráfico.

«El arquitecto debe demostrar que lo imposible es posible»

Jean-Philippe Vassal

No había nada que construir, solo otorgar un potencial a lo que ya existía. “Lo existente es algo muy rico, cada situación tiene un potencial y hay que verlo con ojos abiertos”, señala Vassal.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
Lacaton & Vassal. Foto: Philippe Ruault.

Esta máxima de mínima intervención se repite en las renovaciones del Grand Palais de Tokio en Paris, donde apostaron por dejar al descubierto los materiales en bruto, o su genial renovación de tres modestos edificios de viviendas de alquiler público en Burdeos, con la que ganaron el Mies van Der Rohe en 2019.

En este proyecto, desarrollado junto a Christophe Hutin y Frédéric Druot, no solo evitaron la demolición, sino que mejoraron el aislamiento y sumaron grandes terrazas a cada piso sino que, además, lo hicieron por un tercio del presupuesto.

Sus intervenciones y sus viviendas son espaciosas, para que cada uno de sus habitantes decida el uso que le quiere dar, para que se sienta “nómada en su vivienda”.

La generosidad del espacio, de hecho, es una constante en su trabajo, que además se logra con aparente sencillez, a través de la eficiencia constructiva y el aprovechamiento óptimo de las condiciones, pero también mediante la eliminación de todo aquello que constituya una barrera a la experiencia de libertad.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
La muestra incluye sus proyectos más destacados. Foto: J.J. Guillén | EFE.

Por ello, Lacaton y Vassal dan continuidad a los espacios interiores y los comunican con el exterior prescindiendo de o derribando muros.

Habitar, el reto “más hermoso”

“Habitar es el reto más hermoso de la arquitectura contemporánea -dice Vassal- En un dormitorio, si entre la puerta y el enchufe no cabe nada más que una cama -explica-, difícilmente podrás habitar ese espacio”.

Para conceder al espacio su máximo potencial de ser habitado debe ser diseñado desde dentro, no desde el exterior como un objeto. En su opinión, deben también tener el poder de evolucionar, facilitando interiores donde las personas deciden cómo y dónde emplazar los momentos y usos en su vida cotidiana.

Viviendas, tanto de nueva planta como transformadas, de promoción pública o privada (como la casa Latapie, la casa D y la casa R, la Cité Manifeste, la torre Bois-lePrêtre (junto a Frédéric Druot) o la mencionada Cité du Grand Parc, en Burdeos; oficinas (edificio de oficinas en Nantes); equipamientos públicos (Facultad de Ciencias de la Gestión de Burdeos, Escuela de Arquitectura de Nantes o, caso extremo, su decisión de no remodelar la plaza Léon Aucoc en Burdeos; y culturales, entre ellas el Palais de Tokyo en París o el FRAC en Dunkerque son algunos de los proyectos representados.

Frente a la espectacularidad de los edificios, una arquitectura centrada en el ser humano y sus necesidades. Frente a los presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad. Frente a la violencia con la que muchas veces se ejerce el urbanismo, más centrado en derribar y volver a construir, mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes. Es el ‘espíritu democrático’ que impregna el trabajo de Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal y que ahora se puede ver en Madrid.
Lacaton & Vassal. Foto: J.J. Guillén | EFE.

En paralelo a la exposición se ha articulado una programación específica con visitas guiadas y actividades educativas para aproximar el trabajo de Lacaton y Vassal al público, tanto adulto como infantil.

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