El mirador más increíble para contemplar los glaciares del Ártico

En Groenlandia el centro Icefjord presenta un innovador diseño geométrico que permite conocer la historia de los hielos y de las culturas árticas

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.

El diseño del complejo se inspiró en las alas del búho nival

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.

Se trata del centro de visitantes del Fiordo de Ilulissat, donde se encuentra uno de los glaciares más impactantes de la isla ártica y que se mueven más rápidamente en el Polo Norte.

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.
Vista del complejo, inaugurado el pasado 3 de julio. Foto Mir-Min

Meca de biodiversidad

Los nutrientes alojados en los bloques de hielo de este glaciar cuando caen al agua se convierten en un banquete para las ballenas jorobadas, los rocuales y otros grandes cetáceos de esta región.

El diseño del centro del Fiordo de Ilulissat fue inspirado en las alas del buhó nival, una de las especies que viven en este rincón de Groenlandia

Su presencia es un espectáculo natural que se combina con las panorámicas de las montañas que rodean este fiordo y con el colorido toque de civilización que dan las casas del cercano pueblo de Ilulissat.

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.
En el interior se despliega una muestra sobre los hielos y glaciares. Foto Icefjord Centre

Así es el nuevo centro de visitantes

El centro de visitantes, inaugurado el pasado 3 de julio, permite contemplar estas postales con calma y a salvo de las inclemencias climáticas de Groenlandia.

Su diseño fue realizado por el arquitecto danés Dorte Mandrup, quien se inspiró en las alas del búho nival para concebir un edificio de una planta de líneas rectas, que se extienden ligeramente como un arco.

Exposiciones de naturaleza e historia

En el espacio de 1.500 metros cuadrados el centro Kangiat Illorsua (en lengua inuit) acoge una exposición permanente sobre el glaciar y la importancia de su conservación frente al riesgo del cambio climático.

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.
El diseño permite ver el paisaje a salvo del duro clima. Foto Mir-Min

Precisamente este glaciar, que tiene una extensión de 60 kilómetros, crece mientras que otras formaciones de hielo, como el gigantesco Sermeq Kujalleq, retrocede a una velocidad que asusta: entre 2002 y 2012 perdió 14 kilómetros.

“Cuando los humanos olvidan, el hielo siempre recuerda”, puntualizan en el Centro Icejford

“Cuando los humanos olvidan, el hielo siempre recuerda”, indican en el Centro Icejford. En las salas, revestidas de grandes ventanas que permiten contemplar el paisaje, se detalla cómo las capas de hielo guardan información sobre erupciones volcánicas, impactos de meteoritos y otros fenómenos naturales.

Allí también se presentan diversas muestras de arte relacionadas con el hielo, la nieve y los glaciares, y se detalla cómo desde tiempos inmemoriales los pueblos inuit usaron este fiordo como refugio en el duro invierno ártico.

A 150 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, en la cara occidental de Groenlandia, un nuevo edificio con forma de alas de búho abre la puerta a los misterios de los hielos y los glaciares.
Desde la azotea se pueden contemplar los glaciares de otra forma.Foto Icefjord Centre

Paisajes para contemplar

Si el clima da una tregua una de las experiencias más recomendadas en subir a la azotea y tener una visión de 360 grados del entorno, con el mar, los hielos del glaciar y las formaciones rocosas que se descubren cuando las nieves se retiran en verano.

Desde el centro de visitantes se despliega una pasarela que conduce al corazón del glaciar, donde estremece escuchar cómo los bloques caen al agua con un sonido que recuerda a los truenos, una experiencia que solo se puede tener si se navega en una excursión o si se contrata un vuelo privado en helicóptero.

Este complejo es el primero de una serie de seis centros de visitantes que el gobierno de Groenlandia piensa construir en su extensa geografía para promover el turismo, y además, para concienciar sobre la importancia de proteger estos recursos naturales frente a la emergencia climática.

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